Efecto psicológico del tamaño."No basta con atiborrar el vientre de la niña... tiene que ser suficientemente grande para llegar a su cerebro".
-Octavio Psiquiátrico-

Ya no te engañes, el tamaño sí importa. Aunque el
"gran tamaño" y la
"manera de usarlo" son aspectos indispensables del pene, no significa que sean sustitutos; es decir, con tu
"manera de usarlo" no puedes compensar tu falta de dimensión. Además, la manera de usar tu pinga está dada en función de su tamaño; por consiguiente le puede dar un mejor uso aquel que mayores recursos posea.
Indiscutiblemente el
"gran tamaño" es un recurso poderoso y soberbio; su efecto se deja sentir tanto física como psicológicamente en la niña penetrada. Incluso antes del contacto, con sólo una mirada, el
"buen tamaño" empieza a explotar su potencial, por lo tanto, brinda beneficios a larga distancia, cosa que tu
"manera de usarlo", no.
[Advertencia: Un pene grande no garantiza a su propietario el poder disfrutar de todas las chiquillas que se le antojen; en algunos casos también será necesario tener dinero].
Se ha descubierto que el cerebro es el órgano más importante en el sexo, todo se origina ahí. Es capaz de inhibir o centuplicar el placer sexual. Así pues, el "buen tamaño" de tu tranca ayuda a que tu inocente víctima se predisponga al goce, puesto que empieza a fantasear desde que lo ve, y una vez que lo tiene adentro da rienda suelta a sus impulsos. Una mina desanimada desde el principio, difícilmente se prestará a que le arranques los orgasmos de su vida. De ahí la importancia de atacarla psicológicamente -y desde el comienzo- con el magnánimo tamaño.
Primeras impresiones.
Dicen que la primera impresión jamás se olvida.
Si la primera vez que vas a coger con esa
putita, ella se ríe al ver tus miserias, ya valiste madre; no importa que después, con tu
"manera de usarlo" le hagas ver las estrellas con los ojos cerrados, su primera impresión ya quedó ahí, grabada en su cerebro para siempre. Y será igual cada vez que cojas con alguien diferente.
[Un experto mercadólogo dijo: Es preferible estar primero en la mente del consumidor, que en su tienda favorita].
En el sexo esporádico.Aquí el tamaño de tu polla es tu tarjeta de presentación, tan fácil como eso. No existen antecedentes ni consiguientes; el tamaño es una de las primeras cosas que la desdichada evalúa de ti y una de las primeras cosas que sus amigas preguntan al día siguiente. Es sabido que ellas en la mayoría de los casos, antes de tocarlo, chuparlo o introducírselo, ¡lo ven! y desde ese momento se generan un juicio que afectará su percepción consciente e inconscientemente a lo largo de todo el divino forcejeo.
Falacia de la relación afectiva o aliados.En una relación afectiva no estás exento de la primera impresión; pero en estos casos es común que la magnificencia del falo empieza a perder terreno, puesto que ya hay
"amor" de por medio (¡
ja-
ja!) y a tu inocente pareja le da por perdonar tus carencias personales. El amor puede ser un
placebo poderoso en el cerebro de la incauta. Por tanto no es de extrañar que sea uno de los aliados favoritos de los menguados.
Lo anterior se origina porque en una relación afectiva, cuando te bombeas a tu adolescente novia, la ingenua siente que detrás del pene le metes el amor, los ratos juntos, la comida con sus odiosos padres, las cervezas con los amigos, las vacaciones en la playa, la cena romántica, etc. factores que indebidamente merman la relevancia del
"buen tamaño".
Se puede decir que tus miserias ya gozan de un respaldo, o mejor dicho, de una
"extensión" moral. Tu prematura víctima ya tiene una distracción para no acordarse de la miniatura que tiene por novio y así poder fingir que lo disfruta al máximo.
[Nota: No se debe descartar la posibilidad de que la infanta encuentre a un matón colosalmente dotado que además de "tamaño" le suministre "amor" por todos sus orificios].
Sin conclusión.El tamaño importa. Lamentablemente yo no puedo generalizar, no quiero ser juez y parte. Aquí son nuestras
Lolitas quienes tienen la última palabra, ellas son las que sienten por dentro.

Puede que este debate nunca termine, sencillamente porque
"en gustos se rompen géneros" (yo diría que también vaginas,
hímenes y rectos). La cuestión es que los gustos de nuestras queridas penetradas no son mutuamente excluyentes, es decir, les pueden gustar cosas totalmente opuestas... pitos grandes y pequeños; entonces el poder de decisión queda delegado al
"antojo" y todo depende de lo que apetezcan en ese mismo momento; ellas deciden si tienen ganas de gozar sufriendo o si prefieren hacerse de la boca (y vagina) chiquita.
Para finalizar.Nunca está de más tener una verga grande; por lo menos te garantiza que nunca nadie, ni hombres ni mujeres se van a reír de ti, antes los verás llorar de placer, de dolor, de envidia, de miedo, de felicidad o de frustración, pero te aseguro que nadie se burla.
Tarea.Tomando en cuenta todo lo anterior, se puede inferir que un hombre
sexualmente íntegro será aquel que tiene un
"buen tamaño" y sabe darle un
"buen uso"; entonces
dime:
¿Qué es más fácil y placentero, que los de pene grande follen y follen hasta que aprendan a usarlo, o que los de pene chiquito se lo jalen hasta que les crezca?