Hoy no es un buen día para empezar ni acabar nada.
Mandarina me dejó. Debo desintoxicarme cuanto antes, poco a poco, tomando todo el tiempo necesario pero sin tardarme. Al principio duele, pero el tiempo, la distancia y las buenas decisiones hacen milagros.Yo sueño como dos veces al año. Semanas antes de que se fuera, la soñé, y la soñé muerta; metida en su ataúd y camino al panteón. No sentí tristeza por su muerte, sino porque sabía que yo no la había echo feliz en vida. Es extraño... pero fue lo que nos salvó; a ella de mí y a mí de ella.
Ese día desperté con la única ilusión de verla feliz aunque no fuera conmigo. No pude decírselo y fracasé también en demostrárselo... pero hasta la fecha llevo clavada en mi mente la imagen de su carita recostada en el cajón. Y río, y me siento feliz con sólo pensar que ella está viva, libre y sonriendo en este preciso momento aunque no esté a su lado... eso qué importa.

Cuando se fue Mandarina no perdí una novia, perdí una ilusión, un motivo, una fantasía, una musa, un cuerpo, una voz, una mirada... y muchos, muchos sueños... es decir, nada que otra Mandarina no me pueda dar.
Perdí a una amiga, una fuente de sonrisas sinceras, alguien con quien compartir y con quien jugar, alguien a quien cantarle... No es que ahora mi vida esté vacía, sino que estoy exactamente como antes de conocerla, pero más viejo. (Sin ella-con ella-sin ella). No sé qué hice bien; mi rueda de la fortuna arrancó de pronto, dio una vuelta completa y se atascó en el fondo otra vez.
No siento rencor hacia Mandarina, al contrario, siento que le debo algo, que siempre fui un ladrón. Le pido a Dios por ella. Ruego que haya mentido cuando dijo que me amaba y que quería morir a mi lado... ruego por que su memoria sea tan mala que nunca se acuerde de mi nombre.
Mandarina: Si pudiera hablarte sin que me escucharas, te pediría que seas muy feliz, que sigas siempre tu estrella y no te dejes guiar más que por su luz... Y por favor, nunca por ningún motivo te detengas a pensar en el pasado; ni por amor ni por lástima vuelvas tu mirada hacia atrás para contemplar esta tierra que te vio crecer, protegiéndote y alentándote para que pronto volaras.Te amé corazón.
Tantos besitos.











