Aclaraciones previas.
No soy ecologista.
Con eso de mis desveladas solitarias e insomnios, he ido encontrando varias actividades para hacer durante las horas de la noche y madrugada. Yo digo que son actividades inventadas porque a esa hora, no es hora de nada.
Así que con toda la flojera que te puede generar el “no hacer nada” (ni siquiera dormir) un día sentí ganas de orinar, mear, hacer del uno, aguas menores, chis, pis, o como sea que le llame el individuo que las siente. Para soluciona la situación sin profanar mi flojera, agarré un bote de plástico con capacidad de un litro (1lt) y me dediqué a hacer ahí mis “necesidades imaginarias”. Todo bien.
[Qué porquería de lectura te estás tragando; y usted tan finísima persona que no hace ese tipo de cochinadas].
El punto es que descubrí que en cada “sesión” no recolectaba ni medio litro de líquido amarillo, y me llenó de tristeza saber que yo antes iba al baño, jalaba la palanca y dejaba correr
Hace un tiempo escuché que existen escusados en los que puedes seleccionar la cantidad de agua que quieres descargar; digamos que cuentan con dos modalidades para tirar de la cadena; así que si “hiciste del uno” jalas u oprimes el número 1, o bien si “hiciste del dos” seleccionas el número 2. La diferencia es la cantidad de agua que vas a desperdiciar limpiando tus porquerías, dependiendo de su tamaño y densidad. De esos todavía no he visto por acá.
[La verdad, no me interesa cuidar la vida del planeta, pero si hablamos de dinero ya cambia la cosa].
El sistema no es nuevo y hasta puede resultar poco práctico, por lo que recomiendo que únicamente se implemente durante las noches y/o los fines de semana. Es una verdadera flojera tener que estar yendo al baño cada vez. Las mujeres obviamente deberán tener a la mano un papel higiénico.
¡Desde hace muchos años ya existía la nica o bacinica!
[Ya sé güey].
Mi abuela además de tener, usar, vaciar, lavar y volver a usar una bacinica; también me contaba un relato sobre éstas; algo así como un rey al que le gustaba comer en bacinicas nuevas hasta que alguien le preguntó “¿y… si el fabricante la probó?”.
Ya dije que no es nuevo ni muy funcional, para que no empiecen con sus críticas; lo que sí les puedo sugerir a quienes piensen aplicar este sistema es que elijan un recipiente desechable para tirarlo después de unas cuantas usadas. Y que sean muy constantes con la vaciada y limpieza del botecito (eso es lo más difícil).
Si se quedaron con ganas de saber más, les sugiero que investiguen el origen de la expresión “¡Aguas!” que se deriva de la frase completa “¡Agua va!” y que tiene mucho que ver con lo que les acabo de platicar. Ahí viene la liga…
http://www.zonalibre.org/blog/zahir/archives/050337.html
[De cualquier modo me voy a fusilar su contenido para complementar esta madre].
No fue sólo la flojera lo que me llevó a redescubrir la bacinica, sino también el miedo inexplicable que siento al abandonar mi cuarto y dejar que otras personas me vean. De hecho, es posible que las primeras veces que apliqué este sistema haya sido durante el día.








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