lunes, 29 de septiembre de 2008

Mandarina murió.

Mandarina me dejó.

Hoy no es un buen día para empezar ni acabar nada.

Mandarina me dejó. Debo desintoxicarme cuanto antes, poco a poco, tomando todo el tiempo necesario pero sin tardarme. Al principio duele, pero el tiempo, la distancia y las buenas decisiones hacen milagros.

Yo sueño como dos veces al año. Semanas antes de que se fuera, la soñé, y la soñé muerta; metida en su ataúd y camino al panteón. No sentí tristeza por su muerte, sino porque sabía que yo no la había echo feliz en vida. Es extraño... pero fue lo que nos salvó; a ella de mí y a mí de ella.

Ese día desperté con la única ilusión de verla feliz aunque no fuera conmigo. No pude decírselo y fracasé también en demostrárselo... pero hasta la fecha llevo clavada en mi mente la imagen de su carita recostada en el cajón. Y río, y me siento feliz con sólo pensar que ella está viva, libre y sonriendo en este preciso momento aunque no esté a su lado... eso qué importa.


Cuando se fue Mandarina no perdí una novia, perdí una ilusión, un motivo, una fantasía, una musa, un cuerpo, una voz, una mirada... y muchos, muchos sueños... es decir, nada que otra Mandarina no me pueda dar.

Perdí a una amiga, una fuente de sonrisas sinceras, alguien con quien compartir y con quien jugar, alguien a quien cantarle... No es que ahora mi vida esté vacía, sino que estoy exactamente como antes de conocerla, pero más viejo. (Sin ella-con ella-sin ella). No sé qué hice bien; mi rueda de la fortuna arrancó de pronto, dio una vuelta completa y se atascó en el fondo otra vez.

No siento rencor hacia Mandarina, al contrario, siento que le debo algo, que siempre fui un ladrón. Le pido a Dios por ella. Ruego que haya mentido cuando dijo que me amaba y que quería morir a mi lado... ruego por que su memoria sea tan mala que nunca se acuerde de mi nombre.

Mandarina: Si pudiera hablarte sin que me escucharas, te pediría que seas muy feliz, que sigas siempre tu estrella y no te dejes guiar más que por su luz... Y por favor, nunca por ningún motivo te detengas a pensar en el pasado; ni por amor ni por lástima vuelvas tu mirada hacia atrás para contemplar esta tierra que te vio crecer, protegiéndote y alentándote para que pronto volaras.

Te amé corazón.
Tantos besitos.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Probando el blog.

Entrada de prueba.

Esta es una entrada de prueba. Únicamente la escribo para saber qué tan malo es este pinche editor de mierda que no me deja hacer las cosas como yo quiero. Hasta este momento sé que es malo, pero me gustaría saber cuán pésimo puede llegar a ser.

Probaré dejando el formato que aquí me aparece (en la sección "Redactar") a ver si así se acomoda solo allá afuera. Porque por más que le cambie el tipo de fuente y el tamaño, termina poniendo el que le da su pinche regalada gana, y esas son pendejadas.

Sospecho qué es lo que no le gusta a este editor pajero, pero ni modo que me la pase escribiendo directamente aquí... no, yo tengo que usar el pinche procesador de palabras, que tiene un corrector ortográfico mucho mejor que el de esta mierda, y ya sólo necesito copiar y pegar... ¡chingada madre!

Además, en este perro país tercermundista en que me encuentro ahora, no siempre tengo acceso a la Internet... bueno, ¿a quién engaño? sólo escribo cuando estoy conectado y desde la comodidad de mi habitación; pero eso ¿qué chingados le importa a los creadores de bazofias como ésta? Ojalá que por accidente llegaran a leer esta entrada, para que se den cuenta que sus usuarios (que no quieren usar HTML) tienes que pagar el precio de sus pendejadas... ¡cornudos gilipollas!

De las imágenes ni hablar... Para empezar, el puto espacio aquí en el redactor es una mentada de madre, no alcanza ni para ver las tetas completas de una niña de 13 años. A ver si los pendejos de los creadores se dan cuenta de que el espacio que dejaron aquí es muy pequeño para visualizar la entra como un todo y así poder diseñarla con más perspectiva.

¡Miren pinches creadores rajudos... no sé para qué putas madres permiten insertar imágenes a los lados de los párrafos ajustándose al tamaño de los mismos, si a final de cuentas el puto párrafo y la pinche imagen aparece del tamaño que sólo les dio a entender la concha de su puta madre!

Entiendan que cuando uno acomoda aquí sus pinches parrafitos gay con todo y sus imágenes, ese diseño: ¡NO ES UNA PINCHE SUGERENCIA! ¡PENDEJOS!

Y ya aprovechando que me están quitando el tiempo (y yo a ustedes), me gustaría agregar que cuando estaba creando este pinche blog tianguero, me costó un güevo y la mitad del otro descifrar las putas letritas chuecas que sirven de filtro para asegurarse de que yo no soy un software que crea blogs a lo pendejo... no sé ni cómo salí de eso, pero estoy casi seguro que a un software le hubiera sido más fácil, que a una persona real, el descifrar esa jalada.

Tengo años usando esta tecnología y estoy seguro de que las letritas que yo escribí (más de diez veces diferentes) eran las correctas; el error estaba en el funcionamiento de esta mamada. Por eso mismo, mis hipotéticos y bien amados lectores no tienen que pasar por ese viacrusis para dejar sus comentarios. Aconsejo que si tú lo tienes activado, lo desactives ¡ya!

[OK, ya].

Le pido una atenta disculpa si usted llegó hasta este punto leyendo todo lo anterior, si no, deje las disculpas para alguien que sí las necesite, mi querido tereso.

Nota posterior a la prueba:
Desgraciadamente mis sospechas son ciertas. Ya vi cómo chingados le gusta trabajar a esta mierda.

Plan de acción y contingencia:
Por hoy tendré que ajustarme al sistema y escribir mis mentadas directamente en el redactor, desconfiando enteramente de su corrector ortográfico, que por cierto, no reconoce la mayoría de mis insultos ¿qué más les puedo decir?

viernes, 26 de septiembre de 2008

Prueba psiquiátrica.

La prueba de la bañera.
Este es un popular chiste pero me pudo, o me puede pasar a mí en cualquier momento.

Durante una visita que hice a un instituto psiquiátrico, como parte de un proyecto de la universidad, resultó que el director de dicho instituto era un viejo amigo de mi papá (más viejo que amigo, supongo). De haber sabido antes que entre ellos existió una fuerte rivalidad como producto de una mina, yo no le hubiera hecho tanta confianza.

Durante el recorrido a las instalaciones del instituto, mientras nos trasladábamos de un pabellón a otro, se me ocurrió preguntar al director sobre el criterio que empleaban para definir si un paciente debería ser internado o no. En realidad su respuesta me importaba un pito, sólo le formulé la pregunta por hablar de algo mientras caminábamos.

-Mirá Octavio -me dijo. -Vos sabés que los avances tecnológicos han ayudado mucho en ese aspecto... ¡pero acá eso nos sale para el orto...! así que sencillamente hacemos la siguiente prueba: llenamos completamente una bañera, luego le ofrecemos al paciente una cucharita, una taza y un cubo; y le pedimos que vacíe la bañera. Y bueno... de la forma como vacíe la bañera, sabemos si hay que internarle o no. Bastante simple y hasta me queda tiempo para comerme a la nueva asistente, ¡una piba de 16 añitos que me tiene hecho un pelotudo, che!

-Ya veo -le dije. -Una persona normal usaría el cubo porque es más grande que la cucharita y la taza.

-¡No, che! -me dice el director. -Una persona normal sacaría el tapón… Octavio ¿vos qué preferís: una habitación con o sin vista al jardín?

Orines y practicidad.

Orín.


Aclaraciones previas.

Siempre he pensado que el tiempo que pasamos en el baño, es tiempo perdido, aun cuando no se tiene nada qué hacer.

No soy ecologista.


Comienzo.

Con eso de mis desveladas solitarias e insomnios, he ido encontrando varias actividades para hacer durante las horas de la noche y madrugada. Yo digo que son actividades inventadas porque a esa hora, no es hora de nada.


Así que con toda la flojera que te puede generar el “no hacer nada” (ni siquiera dormir) un día sentí ganas de orinar, mear, hacer del uno, aguas menores, chis, pis, o como sea que le llame el individuo que las siente. Para soluciona la situación sin profanar mi flojera, agarré un bote de plástico con capacidad de un litro (1lt) y me dediqué a hacer ahí mis “necesidades imaginarias”. Todo bien.


[Qué porquería de lectura te estás tragando; y usted tan finísima persona que no hace ese tipo de cochinadas].


El punto es que descubrí que en cada “sesión” no recolectaba ni medio litro de líquido amarillo, y me llenó de tristeza saber que yo antes iba al baño, jalaba la palanca y dejaba correr 16 litros de agua para arrastrar esa insignificancia. Ahora sé que mi flojera no es del todo inútil, pues como producto de la misma, hoy me espero hasta que mi botecito de 1litro se llene para vaciarlo al feliz remolino; así me estoy ahorrando el agua de tres descargas (promedio) e incluso hasta cuatro, si aprovecho una ida a cagar para vaciar el mentado botecito.


Hace un tiempo escuché que existen escusados en los que puedes seleccionar la cantidad de agua que quieres descargar; digamos que cuentan con dos modalidades para tirar de la cadena; así que si “hiciste del uno” jalas u oprimes el número 1, o bien si “hiciste del dos” seleccionas el número 2. La diferencia es la cantidad de agua que vas a desperdiciar limpiando tus porquerías, dependiendo de su tamaño y densidad. De esos todavía no he visto por acá.


[La verdad, no me interesa cuidar la vida del planeta, pero si hablamos de dinero ya cambia la cosa].


El sistema no es nuevo y hasta puede resultar poco práctico, por lo que recomiendo que únicamente se implemente durante las noches y/o los fines de semana. Es una verdadera flojera tener que estar yendo al baño cada vez. Las mujeres obviamente deberán tener a la mano un papel higiénico.


¡Desde hace muchos años ya existía la nica o bacinica!

[Ya sé güey].


Mi abuela además de tener, usar, vaciar, lavar y volver a usar una bacinica; también me contaba un relato sobre éstas; algo así como un rey al que le gustaba comer en bacinicas nuevas hasta que alguien le preguntó “¿y… si el fabricante la probó?”.


Ya dije que no es nuevo ni muy funcional, para que no empiecen con sus críticas; lo que sí les puedo sugerir a quienes piensen aplicar este sistema es que elijan un recipiente desechable para tirarlo después de unas cuantas usadas. Y que sean muy constantes con la vaciada y limpieza del botecito (eso es lo más difícil).


Si se quedaron con ganas de saber más, les sugiero que investiguen el origen de la expresión “¡Aguas!” que se deriva de la frase completa “¡Agua va!” y que tiene mucho que ver con lo que les acabo de platicar. Ahí viene la liga…


http://www.zonalibre.org/blog/zahir/archives/050337.html

[De cualquier modo me voy a fusilar su contenido para complementar esta madre].


Notas finales.

No fue sólo la flojera lo que me llevó a redescubrir la bacinica, sino también el miedo inexplicable que siento al abandonar mi cuarto y dejar que otras personas me vean. De hecho, es posible que las primeras veces que apliqué este sistema haya sido durante el día.